Editorial
Nipa Dance LLC
¡Bienvenidos a nuestro blog!
Este es un espacio creado para inspirarte, emocionarte y conectarte con el universo del arte, la danza y la creatividad. Aquí compartimos historias, reflexiones, consejos y experiencias que dan vida a nuestro propósito: transformar, sanar y expresar a través del movimiento.
Te invitamos a leer, descubrir y dejarte envolver por la magia que nace cuando el arte toca el alma.

Día Internacional de la Danza:
Un Lenguaje Universal que nos une
Cada 29 de abril, el mundo entero celebra el Día Internacional de la Danza, una fecha instaurada en 1982 por el Comité de Danza del Instituto Internacional del Teatro (ITI), en conmemoración del natalicio de Jean-Georges Noverre, considerado el creador del ballet moderno. Esta efeméride no solo reconoce el arte de moverse con el alma, sino que también nos recuerda la fuerza transformadora de la danza en la historia de la humanidad.
La danza, presente desde las primeras civilizaciones, ha sido canal de expresión espiritual, identidad cultural y protesta social. Ha sobrevivido guerras, dictaduras y censuras, bailando en secreto o a plena luz, adaptándose y renaciendo con cada generación. Su poder no solo está en el movimiento, sino en la conexión que crea entre cuerpos, territorios, emociones y memorias.
En NIPA DANCE LLC, honramos este día como una celebración de lo que nos inspira, nos construye y nos une. La danza es nuestro idioma, nuestra raíz y nuestra visión de futuro. Creemos que más allá de los escenarios, la danza tiene el poder de sanar, educar y transformar comunidades enteras. Es por eso que nuestro ecosistema creativo abarca no solo espectáculos y formación, sino también consultoría e innovación cultural.
En tiempos actuales, cuando el mundo digital parece alejarnos del cuerpo, la danza nos recuerda que aún estamos aquí: respirando, sintiendo, expresando. Que movernos es un acto de resistencia, pero también de libertad. Que no importa la edad, el género, el idioma o la técnica: todos podemos bailar.
Por eso celebramos a quienes han hecho de la danza su camino, a quienes apenas la descubren, y a quienes la sienten, aunque no la nombren. Porque en cada paso, cada giro y cada pausa, estamos contando historias que merecen ser escuchadas.
Lorena Torres Espinosa
Comunicadora social y Periodista/ Corporación Universitaria Lasallista
Bailarina y coreógrafa/ Técnico en ejecución de la danza SENA

Reseña artística de Shen Yun 2023:
China antes del comunismo
Shen Yun Performing Arts, en su gira mundial 2023, ofreció una experiencia escénica que fusiona la danza clásica china con tecnología de vanguardia, llevando al público a un viaje por cinco mil años de historia y espiritualidad. La compañía, con sede en Nueva York, se ha destacado por su misión de revivir la cultura tradicional china, anterior al régimen comunista, a través de presentaciones que combinan danza, música y narración visual.
La producción de 2023 fue alabada por su precisión coreográfica y la destreza de sus bailarines, quienes ejecutaron movimientos que desafiaban la gravedad con una sincronización impecable. Los vestuarios, confeccionados a mano, y los fondos digitales animados crearon una atmósfera envolvente que transportó a los espectadores a diferentes épocas y regiones de China.
La orquesta en vivo, única en su tipo, fusionó instrumentos tradicionales chinos con la música clásica occidental, ofreciendo una experiencia sonora que complementó perfectamente las actuaciones en el escenario.
Sin embargo, es importante destacar que el espectáculo también incluyó representaciones que abordaban temas contemporáneos, como la persecución de practicantes de Falun Gong en China, lo que ha generado opiniones divididas entre los espectadores.
En resumen, Shen Yun 2023 ofreció una producción que combinó arte, historia y tecnología, proporcionando una visión de la riqueza cultural china antes del comunismo. Para Nipa Dance, esta presentación representa una fuente de inspiración para explorar y preservar las tradiciones culturales a través de la danza.
Lorena Torres Espinosa
Comunicadora social y Periodista/ Corporación Universitaria Lasallista
Bailarina y coreógrafa/ Técnico en ejecución de la danza SENA
Colaboración creativa y vivencias de: Nidia Patricia Rivera

Luis XIV, el Rey Sol: La danza como símbolo de poder e institucionalidad
Luis XIV de Francia, célebre como el Rey Sol, no solo pasó a la historia por su extenso reinado (1643–1715) o por haber mandado a construir el fastuoso Palacio de Versalles, sino también por su estrecha relación con las artes, en especial con la danza. En su tiempo, bailar no era un mero entretenimiento cortesano, sino un lenguaje de poder y un recurso político que fortalecía la imagen del monarca absoluto. Este relato nos acerca a cómo Luis XIV convirtió la danza en una herramienta de legitimación y en el punto de partida de la institucionalización artística en Francia.
Una pasión que marcó un reinado
Desde la infancia, Luis XIV se formó en la danza, disciplina considerada indispensable dentro de la etiqueta aristocrática. Sin embargo, el joven rey no se conformó con practicarla como simple cortesano: la adoptó como eje de su identidad política.
A los 14 años subió al escenario en el Ballet de la Nuit (1653), interpretando nada menos que a Apolo, el dios Sol. El simbolismo era evidente: al igual que el astro, el monarca se mostraba como el centro de la vida política y cultural de Francia. Desde entonces nació el apelativo que lo acompañaría para siempre: el Rey Sol.
El arte al servicio del absolutismo
Luis XIV comprendió que la danza era mucho más que ornamento; era un medio para consolidar su autoridad. En los espectáculos cortesanos aparecía siempre en el centro, irradiando poder como eje del reino.
La danza también fue una estrategia de control social. En Versalles, participar en los ballets no era opcional: los nobles debían dominar el arte para mantenerse cerca del rey. Esto los mantenía ocupados y alejados de las intrigas políticas, mientras reforzaba la supremacía del monarca.
La institucionalización del ballet
El legado más profundo de Luis XIV fue dar a la danza un carácter oficial. En 1661 creó la Académie Royale de Danse, la primera institución dedicada a normar y profesionalizar esta disciplina. Posteriormente, en 1669, fundó la Académie Royale de Musique, que más tarde se transformaría en la Ópera de París, integrando música, canto y danza en un mismo escenario.
Gracias a estas instituciones, el ballet pasó de ser un pasatiempo aristocrático a convertirse en un arte estructurado, con técnica, jerarquías y profesionalización. No es casual que los términos básicos del ballet clásico —plié, arabesque, jeté, pas de deux— tengan origen en la Francia del siglo XVII.
Luis XIV y Pierre Beauchamps: una alianza creativa
El rey contó con el talento de Pierre Beauchamps, su maestro personal y principal coreógrafo. Juntos forjaron un lenguaje artístico con piezas memorables:
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Ballet de la Nuit (1653): de 12 horas de duración, marcó el nacimiento del mito del Rey Sol.
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Les Fêtes de Bacchus (1661): exaltaba la abundancia y la alegría cortesana bajo la dirección de Beauchamps.
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Ballet des Arts (1663): representaba a las artes como fieles servidoras del monarca.
Beauchamps, además, codificó las cinco posiciones básicas del ballet clásico y diseñó un sistema de notación que permitió preservar las coreografías, sentando las bases técnicas de esta disciplina.
Vestuario y cuerpo como símbolos de poder
El propio Luis XIV entendía que su cuerpo era parte del espectáculo político. Sus trajes no solo resaltaban su porte, sino que transmitían mensajes claros de autoridad y divinidad:
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Atuendos de lujo en terciopelo, seda y bordados de oro.
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Coronas, pelucas, joyas y tacones rojos (símbolo de poder y moda que él mismo popularizó).
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Vestimentas mitológicas como la de Apolo en el Ballet de la Nuit, que lo presentaban como astro supremo.
Aunque estas ropas limitaban el movimiento, encajaban perfectamente en la lógica del ballet de cour, donde el poder visual y simbólico superaba la destreza física.
Un legado que sigue brillando
Con Luis XIV, la danza dejó de ser entretenimiento para convertirse en arte regulado y, sobre todo, en herramienta política. Su mecenazgo posicionó a Francia como cuna del ballet clásico, influencia que aún perdura en los escenarios del mundo.
El Rey Sol no solo bailó: coreografió su reinado. Hizo de la danza un espejo del absolutismo, un medio de control y una herencia cultural que ilumina hasta nuestros días, como un reflejo de aquel monarca que quiso, literalmente, brillar en el centro de su universo.
Autoras
Lorena Torres Espinosa
Comunicadora social y Periodista/ Corporación Universitaria Lasallista
Bailarina y coreógrafa/ Técnico en ejecución de la danza SENA
Y Nidia Patricia Rivera Yepes
Licenciada en danza Universidad de Antioquia
Directora y Fundadora Nipa Dance LLC
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Mes de la Herencia Hispana
El Mes de la Herencia Hispana es una celebración de treinta días en la que se rinde homenaje a la historia y cultura hispanas y latinas.
Si bien se celebra a las comunidades hispana y latina fuera de este mes, del 15 de septiembre al 15 de octubre, se hace un reconocimiento especial a las numerosas contribuciones de estas comunidades para la historia y cultura de Estados Unidos, como el importante trabajo de defensa, el arte, la cultura vibrante y la cocina popular y tradicional, entre otras Costumbres, quehaceres y profesiones que aportamos los latinos al desarrollo y avance de este Maravilloso País que nos acoge con amor .
El Mes de la Herencia Hispana ofrece una oportunidad más para explorar el increíble impacto que han tenido las y los latinos en Estados Unidos a lo largo de las generaciones.
¿Cuál es la diferencia entre los términos “hispano” y “latino”?
Es común ver que los dos términos se usen en algunas personas de manera diferente, de acuerdo a su cultura , idiosincrasia y costumbres, cabe destacar que Latinos o hispanos formamos un mismo ecosistema donde con orgullo llevamos muy en alto nuestra Patria en el exterior, aportando y transfiriendo conocimientos al País que nos acoge
El Museo Nacional del Latino Estadounidense usa el término “latino” para describir a los diversos residentes de Estados Unidos que tienen una conexión cultural o ancestral con América Latina o el Caribe. Para muchas personas, el término “latino” también habilita el reconocimiento de las personas de otras culturas diversas y muy significativas como indígenas, asiáticas y de otras etnias con ascendencia europea.
El término “hispano” se usa para aludir a la relación con España o con el idioma español.
¿Cuándo se celebra el Mes de la Herencia Hispana?
El Mes de la Herencia Hispana se celebra todos los años del 15 de septiembre al 15 de octubre.
Comenzó como una celebración de una semana en 1968, durante la presidencia de Johnson, y 20 años después, en 1988, el presidente Reagan la extendió a un mes.
La celebración de un mes permite que haya más tiempo para reconocer adecuadamente las contribuciones importantísimas que han hecho los hispanos y latinos estadounidenses en el país.
Al enmarcar el Mes de la Herencia Hispana dentro de estas celebraciones se rinde homenaje a la resiliencia y determinación de la comunidad Hispana.
El Mes de la Herencia Hispana es una oportunidad para arrojar luz sobre las voces y experiencias únicas de los hispanos y latinos estadounidenses, y de reconocer su historia, su camino y sus logros. Mediante estas celebraciones y que se inspiren las próximas generaciones y nos unamos como comunidad.
Además, el Mes de la Herencia Hispana también se da la oportunidad de mostrar la influencia cultural que ha tenido la comunidad latina en Estados Unidos.
Desde el entretenimiento y los deportes hasta los negocios y la ciencia, las latinas y los latinos enriquecen todos los ámbitos de nuestra sociedad.
«Los hispanos contribuyen al éxito de nuestra nación de manera extraordinaria – que sirven en las fuerzas armadas y el gobierno, asisten a escuelas en todo Estados Unidos, y fortalecer la economía«, proclamó Obama. «Cada día, vemos el tremendo impacto que los hispanos tienen en nuestras comunidades y refleja una verdad perdurable en el corazón de nuestra nación: no importa de donde vienes o donde están tus raíces, con trabajo duro y perseverancia se puede hacer América».
¿Cómo se puede celebrar el Mes de la Herencia Hispana?
Las formas de celebración son tan diversas como las comunidades que lo inspiran. A nivel nacional, museos, universidades y gobiernos locales organizan exposiciones, charlas, desfiles y actividades educativas. En ciudades como Los Ángeles, Miami, Nueva York o Chicago, la música, la danza y la gastronomía se convierten en protagonistas de festivales que reflejan la vitalidad cultural latina.
Pero también existen formas íntimas de celebrar: compartir recetas familiares, transmitir historias orales, leer autores latinos, apoyar negocios locales de la comunidad o simplemente conversar con nuevas generaciones sobre sus raíces. El mes de la herencia latina no se limita a lo institucional; se vive en cada hogar, en cada plaza, en cada acto de orgullo y memoria cultural.
Nidia Patricia Rivera Yepes
Licenciada en danza Universidad de Antioquia
Directora y Fundadora Nipa Dance LLC
La danza es el lenguaje secreto del alma Martha Graham


Secretos que no sabías de la Danza Oriental
La danza oriental, conocida en árabe como Raqs Sharqi, es un universo lleno de historia, misterio y tradición. Más allá de los movimientos hipnóticos de cadera o de los trajes brillantes que solemos imaginar, se esconde un legado cultural que ha viajado por siglos y continentes, transformándose y conquistando corazones.
Aunque muchos la identifican únicamente con Egipto, en realidad es fruto de un cruce de influencias entre Medio Oriente, África del Norte y Asia Central. Su riqueza está en esa diversidad que le da un carácter único y que le permite dialogar con otras formas de expresión. Lo que hoy vemos en escenarios y academias nació en contextos muy distintos: en sus orígenes, la danza oriental no era un espectáculo, sino un ritual. Se bailaba en celebraciones comunitarias, ceremonias de fertilidad y momentos de unión espiritual. Era un lenguaje del cuerpo que conectaba con lo sagrado y con lo colectivo.
El nombre con el que se hizo famosa en Occidente también es parte de su historia. “Bellydance”, o “danza del vientre”, no es una palabra árabe, sino un invento europeo del siglo XIX que intentó traducir y resumir algo mucho más complejo. Su verdadero nombre, Raqs Sharqi, significa simplemente “danza oriental”, un título que refleja mejor su profundidad cultural.
Otro de los grandes mitos que se han tejido alrededor de esta danza es que pertenece solo a las mujeres. En realidad, en los países de origen, la danza oriental forma parte del folklore y ha sido bailada tanto por hombres como por mujeres. Con la llegada de este arte a América y Europa se fue sexualizando y se reforzó la idea de que era un baile exclusivamente femenino. Sin embargo, es tan universal como la salsa o el merengue: todos pueden bailarlo. Los hombres, de hecho, tienen su propia técnica, con un estilo fuerte, enérgico y auténtico, que también enriquece el lenguaje de esta tradición.
Incluso el vestuario que hoy asociamos con la danza oriental es más moderno de lo que pensamos. Los trajes con lentejuelas, piedras y colores vibrantes nacieron gracias al cine egipcio de la década de 1940, que los popularizó y convirtió en un ícono visual de este arte. Antes, los atuendos eran mucho más sencillos y estaban ligados a las vestimentas tradicionales de cada región.
Más allá de lo escénico, la danza oriental también tiene un poder transformador en el cuerpo y en el espíritu. Fortalece músculos, mejora la postura, libera tensiones y contribuye a la autoestima. Es, en pocas palabras, una danza sanadora.
En NIPA Dance LLC creemos que hablar de danza oriental es hablar de historia, de cultura y de la posibilidad de reconectar con uno mismo a través del arte. Por eso compartimos estos datos curiosos: para que descubras que cada movimiento lleva consigo siglos de tradición, resistencia y belleza. Te invitamos a seguir explorando este universo con nosotros, a aprenderlo, bailarlo y sentirlo como lo que siempre ha sido: una celebración de la vida.
Autora
Lorena Torres Espinosa
Comunicadora social y Periodista/ Corporación Universitaria Lasallista
Bailarina y coreógrafa/ Técnico en ejecución de la danza SENA






La voz que resuena en la costa: la vida y legado de La Niña Emilia
Colombia vibra con su música de raíz, sus ritmos africanos y su herencia caribeña. En Nipa Dance creemos que cada tendencia, cada coreografía y cada homenaje debe estar anclado en nuestras raíces. Por eso hoy rendimos tributo a una de las grandes voces del folclor colombiano: Juana Emilia Herrera García, conocida como La Niña Emilia. Su voz, su estilo y su legado han marcado generaciones. Aquí te contamos su historia, su aporte cultural y por qué es imprescindible rescatar su figura hoy.
Orígenes y primeros años
La Niña Emilia nació en Evitar, corregimiento de Mahates (Bolívar), en 1932. Su madre, Juana García Blanquicett, también era cantadora de bullerengue —aunque no dejó grabaciones oficiales— y fue un referente en la vida musical de Emilia desde niña.
Desde muy joven, Emilia entonaba rancheras y boleros mientras recorría a caballo el camino entre su corregimiento y Mahates para ir al colegio. Con el tiempo se interesó en los ritmos tradicionales del Caribe colombiano y empezó a participar en cantos comunitarios, versos y serenatas.
Aunque su vida artística pública comienza más adelante, su conexión con la música folclórica, en especial el bullerengue, ya estaba sembrada desde sus raíces familiares y su entorno cultural.
El ascenso tardío pero firme
Una de las particularidades de la historia de La Niña Emilia es que su reconocimiento comercial llegó ya en su madurez. No fue hasta los cincuenta años que empezó a grabar y hacerse conocida fuera de su región natal.
En 1969, el productor Wady Bedrán convocó cantoras del bullerengue del corregimiento de Gamero, y allí Emilia se unió a Los Soneros de Gamero, junto a Irene Martínez y otros músicos de la zona. En ese grupo participó en grabaciones corales y fue descubierta como compositora emergente.
Su primera producción como solista salió en 1985 bajo el sello Felito Records, con canciones que rápidamente se volvieron emblemáticas. Temas como Coroncoro y El pájaro picón conquistan audiencias nacionales y consolidan su voz como referencia del folclor costeño.
Obras clave y estilo musical
El género en el que más se destacó fue el bullerengue, ritmo ancestral afrocolombiano de la Costa Caribe que mezcla canto, percusión y percusión corporal con fuerza expresiva.
Algunas de sus canciones más reconocidas son:
Coroncoro: un tema con doble sentido y carga emocional, que cuenta una historia de desencuentro y nostalgia.
Currucuchú: que también resuena en repertorios de folclor y carnavales.
El pájaro picón / Se va, se va: una canción que dio origen a una disputa con Irene Martínez, pues ambas reclamaron autoría.
Otros temas de su repertorio incluyen Cundé cundé, Congo eh, Periquito con arroz, La pelea es peleando, entre otros.
Su voz —a la vez melancólica y vibrante— y su estética particular (sus gafas oscuras, uñas de oro, presencia escénica) contribuyeron a que su figura fuera reconocible y potente en el imaginario del folclor.
Su aporte cultural e influencia
1. Rescate del folclor afrocolombiano
La Niña Emilia fue una de las voces que permitió que el bullerengue —género tradicional de comunidades afrodescendientes en la costa— saliera del ámbito local y llegara a escenarios nacionales.
2. Empoderamiento de mujeres cantoras
En un universo musical dominado por hombres o apuestas comerciales, Emilia simboliza la valentía de mujeres que desde su territorio y su voz propia se alzan con autoridad.
3. Identidad regional
Su música preserva los sonidos del caribe colombiano: percusiones, voces colectivas, versos en el habla local, modulaciones nacidas del territorio. Eso la convierte en un puente vivo entre pasado y presente.
4. Legado duradero
Años después de su fallecimiento, su historia inspiró la miniserie Déjala Morir (Telecaribe), protagonizada por Aída Bossa. En 2017, se develó un busto en su honor en Evitar, su lugar natal, conmemorando su aporte artístico.
Además, su legado musical sigue presente en carnavales, festivales de folclor, programaciones culturales de la Costa Caribe y en la memoria colectiva de quienes aman la música auténtica.
Su fin y su inmortalidad artística
Emilia Herrera falleció el 15 de septiembre de 1993 en Barranquilla, a causa de una afección hepática. Tenía alrededor de 61 años y había dejado un repertorio que todavía hoy es interpretado y recordado.
Su despedida fue acompañada por expresiones de dolor, rezos con bullerengue y homenajes en su tierra natal, donde aún hoy su nombre brilla entre los grandes del folclor costero.
Te invitamos a que, al escuchar Currucuchú o cualquier tema de La Niña Emilia, no lo veas solo como una canción bonita, sino como un fragmento de historia, de identidad y de cultura viva. En Nipa Dance queremos que esa energía que ella dejó siga rodando en cada paso, en cada coreografía, en cada tendencia.
Que su voz resuene y que su memoria inspire.
¡Que viva La Niña Emilia!
Colaboración creativa y de investigación: Nidia Patricia Rivera
Redacción: Lorena Torres Espinosa


Carlos Gardel: el eco cultural que transformó Medellín
Medellín es una ciudad que recuerda a través del arte. Sus calles guardan silencios de otras épocas, sus esquinas murmuran historias heridas y celebradas, y su identidad cultural, siempre vibrante, siempre en transformación; se ha alimentado de voces que viajaron desde lejos para quedarse para siempre. Entre esas voces está la de Carlos Gardel, cuya influencia marcó para siempre la sensibilidad musical y dancística de la ciudad.
Su muerte en Medellín, el 24 de junio de 1935, no solo estremeció al mundo del tango; se convirtió en un hito histórico que selló para siempre una relación emocional entre Argentina y Colombia. Desde entonces, la ciudad adoptó al Zorzal Criollo como parte de su patrimonio simbólico, como si su último aliento hubiese impulsado un nuevo latido artístico en la región.
1935: Un accidente que cambió la historia cultural
El choque aéreo en el que Gardel perdió la vida dejó a Medellín marcada. Más que un accidente trágico, los historiadores coinciden en que fue un fenómeno cultural inesperado: de pronto, la ciudad se convirtió en punto de peregrinación, memoria y mito.
La iconografía gardeliana se expandió: discos, fotografías, murales, bares, tertulias, estudios de danza y emisoras comenzaron a circular su nombre como una presencia eterna.
Gardel murió, pero nació un lazo artístico. Y Medellín, sin saberlo, quedó destinada a ser un escenario donde el tango encontraría nuevas formas de florecer.
Los noventa: una Medellín que renacía ante el caos
Décadas después, en los años noventa, la ciudad vivía un momento completamente distinto. Una época marcada por la violencia, los contrastes, y la resiliencia. Pero también era una etapa donde el arte se convirtió en resistencia, en afirmación de vida, en una manera de reinventarse cuando la esperanza parecía agotada.
En medio de ese oleaje social, el legado emocional de Gardel permanecía latente. La música, la danza, el teatro de calle, los colectivos juveniles y los espacios independientes encontraron en esa herencia tanguera; con su nostalgia, su filo emocional y su dramatismo profundo; siendo un puente hacia la sensibilidad artística contemporánea.
La ciudad se reconstruyó a través del cuerpo, del ritmo, de la expresión. Y así, lentamente, Medellín reafirmó su vínculo con Argentina mediante proyectos que rescataban la esencia del tango para reinterpretarlo en clave colombiana.
El puente entre Argentina y Colombia: danza, historia y herencia
Ese puente cultural sigue vivo en iniciativas como NIPA Dance LLC, un proyecto que abraza la esencia de lo híbrido, pues en un ADN latinoamericano, habita una fusión de culturas como punto de partida creativo. En su corazón está la mirada artística de Nidia Patricia Rivera Yepes, directora, bailarina y pedagoga cuya formación se encuentra profundamente conectada con el tango.
Nidia, como tantos artistas de Medellín y de Bello, quedó marcada por ese legado que Gardel dejó, sin imaginar el impacto que tendría en su propia vida. Su vínculo con el tango no es solo académico o escénico: es emocional, histórico, vivo. Lo aprendió gracias al amor que su padre tenía por este género, y se entregó a él desde su raíz argentina, desde el abrazo técnico, intenso y filosófico que lo representa; y hoy lo transforma desde la experiencia colombiana, integrándolo a estilos contemporáneos y a nuevas narrativas en escena.
Ese cruce de caminos es el que hoy inspiran y convergen en ecosistemas creativos como Nipa Dance, donde en este 2025 convergen las raíces del tango, la reinterpretación latinoamericana, la memoria urbana de Medellín y la tradición dancística que Nidia Patricia Rivera sostiene y expande a través de su labor artística y pedagógica.
Un legado que no desaparece: se transforma
Recordar a Gardel en Medellín no es un gesto de nostalgia vacía: es un acto de reconocimiento histórico.
Es entender que la cultura no nace aislada, sino que viaja, se mezcla, se renueva.
Que una voz que partió hace casi un siglo puede seguir influyendo en las coreografías de hoy.
Que la muerte de un artista puede, paradójicamente, dar vida a una ciudad entera.
Y en Medellín, ese eco sigue presente.
En la música, en la danza, en las escuelas que continúan investigando, enseñando y creando desde el entrecruce de orígenes que define nuestra identidad latinoamericana.
La cultura es un cuerpo vivo
La cultura, como el tango en Medellín, y su propia historia, nunca se queda quieta. Siempre respira, se alimenta, se enriquece y se conecta.
Argentina y Colombia se encuentran cada vez que un bandoneón suena, cada vez que un bailarín marca un compás, cada vez que un colectivo artístico decide reinventar lo que parecía eterno.
Recordar a Carlos Gardel es reconocer que la cultura no se hereda en silencio: se revive, se transforma y se expande.
Y hoy, su huella continúa guiando el movimiento de quienes bailan, enseñan y crean en la Medellín que aprendió a convertir la memoria en arte.
Autora
Lorena Torres Espinosa
Comunicadora social y Periodista/ Corporación Universitaria Lasallista
Bailarina y coreógrafa/ Técnico en ejecución de la danza SENA



